Paisajes Patagónicos

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Publicado por Javier Molina

En el camino

“Llegamos a la base de las Torres después de haber pasado por cada una de las cuatro estaciones del año. En ese momento era invierno cerrado a pesar de estar en pleno verano chileno y esperábamos ansiosamente a que el cielo abriera y poder ver las Torres. La caminata desde la hostería de las Torres nos había regalado ya una águila Mora, un precioso Gavilán y unos antiguos bosques de Lenga. Habíamos pasado por hermosos lagos, ríos, cascadas y en un momento de lluvia furiosa nos tuvimos que dar un merecido descanso en el acogedor refugio El Chileno. Tres horas de subida y a tan solo 900 metros sobre el nivel del mar es donde acaba uno de los senderos más transitados del Parque Nacional Torres del Paine, pero la nevada no nos dejaba ver las torres…”

La esencia de un viaje es lo que se queda en la memoria a través del tiempo, y un viaje a La Patagonia está repleto de momentos que nunca olvidarás. La estepa árida colmada de arbustos, matas y yerbas, es el hogar de pumas, guanacos y tan solo unos pocos seres humanos. Vigilada por el majestuoso vuelo del Cóndor y la cordillera de los Andes esta es una tierra de imágenes imborrables.

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Empezando por el cruce andino desde Puerto Varas (Chile) hasta Bariloche (Argentina), el viaje recorre una serie de lagos, bosques y cordilleras impresionantes. Primero con el volcán Osorno en el lago Llanquihué, cónico y de perfectas dimensiones. El Parque Nacional Vicente Pérez Rosales y sus senderos de suelo volcánico donde puedes divisar los rápidos y las cascadas del río Petrohué. El lago de Todos los Santos, de color esmeralda y sus volcanes Tronador y Puntiagudo. Uno ruge como un trueno al desprender enormes trozos de hielo de su glaciar y el otro parece un hormiguero de tamaño colosal. Espesos bosques de Lengas de 40 metros de altura, vestigios de que el cono sur americano y Nueva Zelanda y Australia una vez estuvieron unidos en el súper-continente Godwana. El lago Nahuel Huapi da nombre al primer Parque Nacional de Argentina y al más extenso, uno de los destinos turísticos más importantes del país con infinitas posibilidades de ocio tanto en invierno como en verano y un lugar que a nadie deja indiferente.

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Un poco más al sur seguimos adentrándonos en tierra patagónica hacia El Calafate, un pueblo con muy buen ambiente y una base de operaciones perfecta para visitar el Parque Nacional de los Glaciares y el Perito Moreno. Buenos hoteles y servicios, restaurantes deliciosos de asados patagónicos, artesanía, museos y una hermosa vista al lago Argentino. La masa de hielo del “Perito” impresiona incluso al más experimentado de los viajeros. Con sus 5km de longitud, el glaciar más famoso del mundo goza de una buena salud (está estable) y en sus momentos de máxima expansión llega a conectar con la Península Magallanes dividiendo el lago Argentino en dos y originando un desnivel entre los dos brazos del lago que por presión llega al colapso y finalmente se derrumba, un espectáculo que todo turista sueña con presenciar y que ha sucedido recientemente. Además de un tamaño colosal (con altura media de 75 metros por encima de la superficie y una profundidad máxima de 170 metros), el ruido ensordecedor cuando se desprenden los trozos del glaciar provocan una profunda ansiedad de fotografiar cada perspectiva del “Perito” y capturar alguno de esos bloques desprendiéndose. Se ofrecen unas excursiones excelentes como la del “Big Ice” (excursión de todo el día con crampones por encima del hielo), múltiples navegaciones por uno y otro lado del brazo del lago y por supuesto, las magníficas pasarelas con las mejores vistas del glaciar.

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Detrás del glaciar, encapsulado en la cordillera andina se encuentra la masa de hielo patagónica (campos de hielo sur), la segunda concentración de hielo más grande de América (después de Stikine de Canadá y EEUU) y tan solo superada por las plataformas de hielo de Groenlandia y la Antártida. Una de las reservas de agua dulce más grandes del planeta. Este Campo se puede divisar en las excursiones a la Estancia Cristina desde El Calafate, en navegaciones al glaciar Upsala (para viajeros que buscan comodidad) o desde los innumerables senderos de la capital del trekking mundial El Chaltén y su impresionante montaña Fitz Roy (si lo que buscas son experiencias irrepetibles). Ambas altamente recomendables.

Un poco más al sur y entrando en el país chileno nos encontramos con el macizo granítico de Las Torres del Paine (las torres del cielo azul), sin duda una de las atracciones más famosas de la Patagonia. Una cordillera formada por 4 picos que rozan los 3.000 metros de altitud donde el viento y la climatología son extremos. De un momento a otro puedes pasar de vientos huracanados a un día de verano completamente calmado. Votado por National Geographic Society como uno de los 5 lugares más bonitos del mundo, el lugar, las imponentes torres y ese increíble contraste entre la estepa amarilla, lagos multicolores, bosques de lengas, macizos graníticos y nieves, dan al Parque Nacional el colofón a un viaje ya de por sí sublime.

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“…Seguimos esperando haciendo lo posible por no congelarnos y estuvimos a punto de bajar sin divisar las torres cuando vimos que se empezaba a hacer tarde, pero un té caliente con jengibre de nuestro guía, una pequeña dosis de paciencia y perseverancia y por supuesto suerte, hicieron que la borrasca cediera durante unos minutos. Visto desde su base, con una pared vertical de prácticamente 2.000 metros desde nuestra perspectiva, el colosal macizo de granito en contraste con el cielo azul es simplemente sobrecogedor.”