IV Centenario de Cervantes: Lugares y rincones cervantinos que tienes que visitar

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Publicado por Ezequiel Jimeno

Descubriendo los rincones de España

Hace cuatrocientos años que murió don Miguel de Cervantes Saavedra y en su honor y para recordar su vida y obra, se celebran a lo largo y ancho de la geografía española miles de actos recordando que no sólo los ingleses tienen a su escritor fetiche, sino que aquí tenemos la suerte de contar con un escritor que ha llevado el nombre de La Mancha y de España fuera de nuestras fronteras.

No hay ciudad, pueblo, colegio, o instituto en España y en el extranjero que no tenga una calle con el nombre de este gran ilustre escritor español. Estudiado hasta la saciedad por críticos y estudiosos cervantinos, Don Miguel de Cervantes es uno de esos personajes que trascienden el umbral de lo histórico para llegar a ser casi real.

Este año se celebra el IV centenario de su muerte y para conmemorarlo son cientos los eventos, festivales y conmemoraciones que se hacen en su honor. Pero, ¿quién era realmente Miguel de Cervantes, donde nació? Sobre esta pregunta hay quienes dicen que nació en Alcalá de Henares y quienes opinan que en Alcázar de San Juan, en el corazón de La Mancha, lugar donde se encuentra la partida de bautismo de un tal D. Miguel de Cervantes Saavedra. No vamos a entrar ahora en dilucidar cuál fue la cuna del genial escritor, pero si os dejaremos algunas cuestiones para que nos aventuremos como bien hizo él en su propia obra, a indagar y descubrir más sobre su intrigada vida. Y para ello nada mejor que viajar, viajar al Corazón de La Mancha, para descubrir los lugares en los que se supone que nació, vivió y sobre todo conoció y que le sirvieron de referencia en sus entrelazados capítulos.

Don Quijote de La Mancha es sin duda la obra cumbre de Cervantes, una obra de la literatura mundial, o al menos una de ellas, y lleva el apellido de una las tierras más sorprendentes que el viajero se pueda topar, La Mancha. Y La Mancha no es sólo tierra de paso, como lo era hasta hace unos años, en los que nadie se atrevía a parar y a descubrir el enorme potencial turístico que tenía y tiene. Nadie se podría imaginar que muy cerca de los llamados gigantes, también podemos encontrar oasis llenos de vida, si, has oído bien, lagunas y humedales declarados reservas de la Biosfera, como las Lagunas de Villafranca, en los que el viajero puede tomar un baño, refrescarse y disfrutar de la naturaleza en estado puro; y eso que estamos en la Mancha, sinónimo de tierra llana y seca, pero nada más lejos de la realidad. Pero no debemos olvidarnos del inmenso patrimonio histórico-artístico que podemos encontrar durante el viaje, muy cerca de Campo de Criptana, y una vez visitado los gigantes y las cuevas que se esconden bajo esa loma plagada de aspas, podemos encontrar la Casa de la Dulce Ana en El Toboso y el imponente Castillo de Belmonte, escenario de grandes películas como el Cid o Juana La Loca. En Alcázar de San Juan, el Museo del Hidalgo un referente para el estudio cervantino, la Iglesia de Santa María donde se encontró la partida de bautismo de Cervantes. Y, justo a su lado, el Torreón de D. Juan de Austria, con una interesante musealización referente a la Orden Militar de San Juan.

Más al suroeste, Puerto Lápice, con una bella plaza porticada y la famosa Venta de canto rodado, donde podemos imaginarnos a Sancho siendo manteado. Continuamos nuestro viaje siempre acompañados de mares de vides, hasta Consuegra, en cuyo cerro Calderico encontraremos doce molinos de viento, acompañando a otra de las fortalezas que vigilan la llanura manchega, el Castillo de la Muela, lugar perfecto para los amantes de la fotografía.

En definitiva, nos encontraremos con una tierra que fue la que pisó y recorrió D. Miguel de Cervantes, hace más de 400 años, muchos de estos lugares que hoy podemos visitar formaron parte del decorado cervantino. De hecho, aún quedan en pie molinos de viento como los que Don Quijote confundió con Gigantes que hoy pueden visitarse, y que aún conservan la maquinaria original de hace más de cuatro siglos, una verdadera joya de la historia para deleite de nuestros sentidos.