Perú es mucho más que Machu Picchu

La mayoría de las veces que pensamos en un viaje a Perú se nos viene a la cabeza Machu Picchu, el ceviche y el pisco sour, pero es muchísimo más que eso.

Perú es playa, montañas de colores y mucha selva. Son las calles empedradas de Cuzco, las casas blancas de Arequipa, un buen baile Marinera y una mezcla de culturas que en pocos sitios se ve.  Es comprarse un buen jersey de alpaca y hacerte un selfie con una de ellas para la posteridad.

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Perú es la libertad de encontrarse en lo más alto del Cañón del Colca y ver el Valle a tus pies, de subirse a una montaña de colores muy cerquita de Cuzco y saber que una foto nunca la inmortalizará tan bien como lo harán tus ojos. Y, sobre todo, la libertad de subirte a las enormes olas de Huanchaco y surfear hasta que toque ver el increíble atardecer desde su arena.

Perú es también sensaciones, como las que te invadirán cuando veas un oasis en medio de las dunas de Huacachina y te entren unas ganas locas de ir corriendo a por un poco de agua, o las que tendrás cuando llegues a la Laguna 69 después de un trekking de varias horas y el color turquesa del agua recompense todo el esfuerzo realizado.

Pero, por encima de todo, es felicidad

La felicidad que te transmite su gente cuando te encuentras paseando por alguno de sus mercados o perdido por las calles de Cuzco sin saber cómo volver al hotel y se acercan a ti para charlar, contarte historias y ayudarte en todo lo que esté en su mano, siempre con una sonrisa para darte.

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La felicidad de que no exista el reloj, de que las prisas sean cosa del pasado y de que tu única preocupación sea qué ver de entre todo lo que el país te ofrece.

La felicidad de rodearte de guacamayos y enormes árboles en el Parque Nacional del Manú o en Tambopata, donde podrás realizar un trekking en el que alucinarás con la inmensidad de la selva peruana y los incontables animales exóticos que te encontrarás a tu paso. 

Consejo PANGEA para tu viaje a Perú

Por último, como sé que olvidarme del Machu Picchu sería un pecado, te traigo una recomendación que hará que tu experiencia, además de única, sea excepcional.

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Levántate muy prontito por la mañana. Sé que parece una mala recomendación, pero ¡solo es un día! Y merecerá la pena. Tienes que levantarte temprano y llegar a la vieja ciudadela lo antes posible. Así, estarás prácticamente solo en este lugar misterioso y lleno de secretos que quizá nunca lograrás descifrar. Aquí, en la tranquilidad de estar a las puertas de la selva, entre alpacas y ruinas centenarias, déjate invadir por todo lo que es Perú: la libertad de estar lejos de casa sin preocupaciones, las sensaciones que te seguirán toda tu vida y, sobre todo, LA FELICIDAD de estar en uno de los países más increíbles del mundo.