10 cosas que nadie te contará si viajas en agosto

¡Por fin es agosto! Por fin ha llegado el ansiado momento de las vacaciones de verano: 15 días de playa, descanso, siestas y alguna que otra cañita en el chiringuito. Todo es maravilloso hasta que… ¡llegas a tu destino! Y te das cuenta de que tanta promesa de un verano feliz se esfuman en el mismo momento en el que tardas tanto en aparcar como en llegar. Te contamos toda la verdad sobre el mes de las vacaciones por antonomasia:

1.       ¿Quién es toda esa gente y por qué vienen a recibirme? ¡Ah! ¡No! Hemos llegado a la piscina del hotel.  

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2.       ¡Qué más da la gente! Estás de vacaciones y te has gastado un pastón para llegar a Cuenca, tanto como si hubieras hecho el viaje inaugural a la Luna.  

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3.       ¡Ya huele a playa! Pero encontrar un sitio es como tratar de comprar una entrada Madrid-Barça a buen precio: MISIÓN IMPOSIBLE.

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4.       ¡Allí, a lo lejos, se ve el agua! Corres a zambullirte, pero tienes que esquivar más obstáculos que en una pista americana.

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5.       ¡Y qué ocurre con la arena! ¿Cuándo se ha convertido en lava volcánica?

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6.       Lo que necesitas es una cerveza en el chiringuito, seguro que a estas horas está vacío.

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7.       ¡A lo loco! Olvídate de las muchedumbres y visita una playa nudista. Hasta que te encuentres con la vecina, el tutor del niño, la jefa de Recursos Humanos...

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8.       No planees muchas excursiones, es posible que los atascos echen tu plan por tierra.

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9.       Cuando intentas dormir la siesta en la playa y hay niños alrededor, la tormenta de arena se desata.

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10.   Pero, sin duda, lo peor de agosto es que se acaba… ¡Mira! Ahí vienen los de SEPTUBRE con sus ventajas.

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