Slow travel: ideas para viajar despacito, suave, suavecito

El movimiento slow ha llegado a nuestras vidas pisando fuerte: slow food, slow life, slow travel… Todos ellos con un único fin: dejar de lado las prisas y disfrutar de los placeres de la vida. Porque ya lo decía Clark Frank: “Todo el mundo trata de realizar algo grande, sin darse cuenta de que la vida se compone de cosas pequeñas”. Y eso es justamente lo que promueve el slow travel: da igual cuál sea el destino porque lo importante es mimetizarse con el lugar, entablar relaciones con la gente local y formar parte de las costumbres.

No es lo mismo viajar que hacer turismo

Si eres de los que prefieren conocer un lugar sin que el único objetivo sea tachar monumentos de una lista, si eliges recorrer las ciudades a pie y así relacionarte con la gente local o si te encanta descubrir el destino a través de su gastronomía, sí, puedes considerarte un viajero. Y… ¡nosotros tenemos un espacio hecho por y para ti! Nuestros asesores son expertos en el destino porque han viajado hasta allí, sin prisas y disfrutando del camino. Se han recorrido el mundo en busca de esos rincones desconocidos en los que poder desconectar, vivir una experiencia única y adentrarse en una forma de vida diferente a lo que ya conocemos. Por eso y para que te animes a probar -si todavía no lo has hecho- esta forma de viajar, te proponemos dos experiencias muy diferentes para poner en práctica el slow travel:

Una vuelta a los orígenes en Asturias

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Si por algo se caracteriza el slow travel es por llegar a aquellos lugares menos conocidos para poder descubrir esos rincones que no aparecen en las guías. En esta escapada a Asturias podrás adentrarte en una cultura en peligro de extinción y conocer un entorno que hace mucho más que honor al eslogan de esta tierra: Asturias, paraíso natural. Imagina un lugar rodeado por montañas de un verde intenso, un pequeño pueblo por el que pasear y los sonidos de la naturaleza como única compañía. Una casa rural en la que sea el olor a bizcocho recién horneado el que despierte y un atardecer desde el balcón de roble de tu habitación el que te dé las buenas noches. Piensa en perderte por los bosques en busca de ríos, cascadas y riachuelos mientras descubres de primera mano la importancia que tienen para la flora y la fauna autóctona. O en adentrarte en la cultura de la zona a través de un oficio anclado en el pasado: los cunqueiros, artesanos que te enseñarán, con ayuda de un torno, a hacer cuencos de madera con tus propias manos. Imagina un restaurante en el que los productos sean ecológicos y única y exclusivamente de la tierra. En esta zona desconocida de Asturias no tendrás que imaginarlo, solo dejarte llevar y prepararte para vivir una experiencia enriquecedora para los viajeros y sostenible para el medioambiente en la que estarás en contacto directo con la comunidad local. En definitiva, esta es una escapada con marca slow.

Un viaje solidario a la India más desconocida

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El hecho de viajar lento no está relacionado con la cercanía del lugar que se visita sino con la inmersión en la cultura. Por eso y para que conozcas una forma de vida y una sociedad totalmente diferentes a la que estamos acostumbrados, un viaje a La India, en el que podrás recorrer los lugares menos conocidos del país, es la opción perfecta para sentir el auténtico slow travel. Porque La India es uno de esos destinos en los que salirte de los circuitos turísticos tradicionales te descubre que existe otro mundo más allá del Taj Mahal. Un viaje perfecto para poner en práctica el turismo responsable y fomentar la economía local. ¿Cómo? Pues sacando tu lado más solidario mientras descubres las tradiciones del país y conoces los principales problemas a los que se enfrenta su sociedad día a día. Seguro que ya has oído hablar de la explotación que sufren los animales en los lugares más turísticos y, por eso, tendrás la oportunidad de vivirlo desde el otro lado: colaborando con un orfanato de elefantes que han sido rescatados. Podrás darles de comer, bañarlos o pasear con ellos. También conocerás la situación que viven las mujeres en los transportes públicos -acoso, violaciones e inseguridad- y podrás colaborar de primera mano con el poyecto de mujeres taxistas, creado para proporcionar un transporte seguro. Y, dejando a un lado los problemas, te meterás de lleno en sus culturas y tradiciones: dormirás en havelis, las viviendas típicas del Rajastán, conociendo la esencia de las zonas rurales, conviviendo con sus gentes y aprendiendo una de las técnicas artesanas más populares del país, el blockprinting, mientras estampas tu propio tejido para llevarte a casa. ¡Esto sí que es un souvenir!

Y tú, ¿qué eres: slow traveler o coleccionista de destinos? 

Si has llegado hasta aquí y no sabrías qué opción elegir, puedes considerarte un slow traveler. Porque sí, porque te encanta vivir experiencias nuevas, conocer el destino de la mano de los locales y poner en práctica cualquiera de sus tradiciones. Sin prisa, sin planes, dejándote llevar. Porque te da igual la cantidad de lugares que visites, lo que realmente te importa es poder decir que sí, que tú has vivido ese destino como nadie y que sabes que son ese tipo de recuerdos los que se te quedan grabados de por vida.

Si por el contrario eres de los que planean los viajes hasta el detalle, no dejas nada al azar y tu único objetivo es visitar el mayor número posible de lugares, puedes decir que eres un buen coleccionista de destinos. Tu mapamundi está lleno de chinchetas, no te gusta repetir dos veces el mismo país y prefieres una visita fugaz que quedarte sin la foto. Porque tú sabes mejor que nadie que un viaje no es para descansar, ¡ya tendrás tiempo para eso en casa!

Y tú, ¿qué eres? ¿Un viajero o un turista? ¿Slow traveler o coleccionista de destinos? Seas lo que seas y cada uno a su manera, si hay algo seguro es que un viaje es para disfrutar.